Consecuencias de la actitud negligente del receptor en las notificaciones

Son innumerables las ocasiones en que los operadores jurídicos -especialmente, los abogados, pero no sólo- nos encontramos con que el envío de una notificación se ve frustrado por una respuesta (o una falta de respuesta) del destinatario que, sabiendo o intuyendo el contenido de lo que trata de notificársele, o por simple desidia, rehúsa recibirlo o no atiende al aviso para ir a recoger la notificación a la oficina de correos correspondiente a su domicilio.