El absentismo laboral ya cuesta 85.174 millones de euros al año en España: Afianza alerta de un cambio de paradigma jurídico
Según explica el experto, el fenómeno ya supone el 5,4% del PIB español y su verdadero núcleo no está en el volumen total de bajas, sino en la creciente cronificación de determinados procesos.
- El coste del absentismo se dispara: en 2023 alcanzó los 85.174 millones de euros en España, según datos de Mutua Universal Activa.
- El perfil del problema ha cambiado: más del 50% de las bajas se concentran en trastornos musculoesqueléticos y salud mental, patologías con alta recurrencia y larga duración.
- El marco normativo se queda corto: diseñado para riesgos físicos clásicos, muestra limitaciones evidentes ante los nuevos escenarios de salud mental y discapacidad no reconocida.
De la gestión de la baja a la gestión de la capacidad funcional
Según explica Sevilla Soler, el sistema se enfrenta a una dualidad cada vez más marcada: trabajadores jóvenes con bajas frecuentes de corta duración y trabajadores de mayor edad con procesos más largos, vinculados a patologías crónicas. Esto está desplazando el foco de la gestión: ya no basta con determinar si el trabajador está o no incapacitado, sino evaluar qué puede hacer y en qué condiciones puede seguir desarrollando su actividad profesional.
A ello se suma un fenómeno frecuentemente invisibilizado, la discapacidad no reconocida: cada vez más trabajadores presentan limitaciones funcionales relevantes sin contar con un reconocimiento administrativo formal, lo que genera inseguridad jurídica y favorece la cronificación o la expulsión del mercado laboral.
La Ley 2/2025, un punto de inflexión
El experto de Afianza señala la reciente Ley 2/2025 como un cambio de rumbo clave: la norma redefine el tratamiento de la incapacidad permanente, desplazando el eje desde una lógica puramente prestacional hacia un modelo que prioriza la adaptación del puesto de trabajo y la reubicación del trabajador.
Este cambio tiene consecuencias legales directas para las empresas. La compañía asume ahora un deber reforzado de análisis previo antes de adoptar decisiones extintivas: una evaluación inadecuada de las posibilidades de adaptación puede derivar en nulidad del despido, vulneración de derechos fundamentales y consecuencias económicas significativas.
Un cambio de paradigma en tres pilares
Para Sevilla Soler, el absentismo laboral no puede abordarse ya con medidas aisladas. Su propuesta pasa por tres pilares:
- Diagnóstico temprano y basado en datos, capaz de identificar procesos con riesgo de cronificación.
- Integración multidisciplinar, coordinando salud laboral, prevención de riesgos, organización y estrategia jurídica.
- Gestión de la capacidad funcional, orientada a la adaptación del puesto de trabajo y a la sostenibilidad del sistema.
Como concluye el director de negocio de Afianza, la empresa deja de ser un sujeto pasivo para asumir un papel activo en la gestión de la salud laboral. El reto, señala, consiste en construir un modelo que compatibilice protección social, seguridad jurídica y viabilidad organizativa, ya que quienes se anticipen a este cambio no solo reducirán el impacto del absentismo, sino que estarán mejor posicionados en un entorno laboral en plena transformación.
En Afianza acompañamos a las empresas en la adaptación de sus políticas de gestión del absentismo y en el cumplimiento del nuevo marco normativo derivado de la Ley 2/2025, ayudándolas a reducir riesgos legales y a construir entornos de trabajo más sostenibles.
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- Capital Humano: El absentismo laboral, un desafío estructural que obliga a repensar el Derecho del Trabajo